06 mayo 2007

Sobre la Libertad

¡Madre mía, qué duras suenan mis palabras! No es que me arrepienta de lo anteriormente dicho, pero quizás habría que matizar un poco. El proceso de enamoramiento es, aunque muy bello, irreal. Es un proceso mental y hormonal que te induce una serie de sentimientos totalmente fugaces e inconsistentes. No es verdadero amor. Por eso hay muchas parejas que funcionan de maravilla sin haber sufrido un flechazo fatal, simplemente porque han sabido apreciar lo bueno de cada uno sin inventárselo. De todas formas, qué bonito es enamorarse, pero de quien verdaderamente importa.
En fin, yo sé por mi propia experiencia que a veces es irremediable empezar a sentir algo por alguien, incluso sin conocerle demasiado, pero tengo claro que en mi caso se trata, la mayoría de las veces, un capricho. Me encapricho con una, la conozco y luego me doy cuenta de lo que en realidad es. También es cierto que últimamente me encapricho de chicas de las cuáles lo que menos me interesa es su bagaje cultural...jeje. Algo superficial si que estoy hecho.
Bueno, dejando estos temas superfluos tan de moda por las fechas en que nos encontramos (uy que rico estaba el solecito del parque hoy, por cierto) podría empezar a hablar de otros temas.
Hace unos días empecé a leerme un libro que muchos profesores de bachillerato mandan a sus alumnos y que tengo por casa porque mi hermano se lo tuvo que leer. Me refiero a "Ética para Amador" de Fernando Savater. No es que sea Ética para el que ame, simplemente es que el libro va dirigido a su hijo, de nombre Amador. Fue un buen regalo el que el bueno de Fernando le hizo. Supongo que muchos de vosotros lo habréis leido. Lo interesante de este librillo, entre otras cosas, es el tratamiento que tiene con respecto a la Libertad. En estos tiempos se habla mucho de la Libertad, de que la gente tiene sus derechos para podre expresarse como quiera, de pensar como quiera y en consecuencia actuar como quiera...pero no nos hablan de lo que realmente implica la Libertad ni de lo que realmente es en esencia. Por eso este libro me ha parecido interesante, porque te recuerda lo que es.
Básicamente La Libertad es la capacidad que tiene el hombre para poder tomar decisiones. Según Savater, esto es lo que nos diferencia de los animales, puesto que ellos actúan según un patrón fijo que les viene impuesto por su código genético. Creo que en este aspecto no anda muy bien encaminado, puesto que los animales también toman decisiones, aunque más limitadas y estoy seguro de que muchos zoólogos podrían darme la razón en este aspecto. Aún así, La Libertad es eso, un responder Si o No ante las opciones que se te plantean en el día a día. Como dijo Jean-Paul Sartre, "estamos condenados a la libertad". Y es cierto, porque por muy dificil que este la cosa siempre podremos elegir. Lo que sucede es que a veces tomar una decisión no es lo más fácil del mundo, porque en la mayoría de los casos no hay decisión más acertada ni una es mejor que otra. Se necesita, según mi punto de vista, tener uan buena dosis de autocontrol, análisis y, lo más importante, de valor. El cobarde prefiere que tomen las decisiones por él.
Savater también habla, en relación con La Libertad, de Órdenes, Costumbres y Caprichos. Todos nuestros actos podrían ser explicados por estos "activadores". Desde mi punto de vista, las dos primeras se pueden confundir fácilmente, puesto que muchas órdenes se convierten en costumbres. Para explicarme mejor, me imagino al niño que se le obliga a ir a misa todos los domingos. Al final el niño lo tomará por costumbre y el padre no tendrá que repetírselo más, no volverá a ordenarle. Incluso podría llegar a olvidar que al principio se le obligaba a ir si toma la costumbre por buena.
Y viceversa, hay costumbres que se pueden entender como órdenes. Se podría considerar como una orden toda la basura que nos mete la sociedad en cuánto a las modas. No nos damos cuenta, pero es un proceso por el cuál nos sugestionan desde el exterior a hacer y decir cosas que de otro modo no haríamos ni diríamos. Me refiero a la publicidad, que está en todas partes, a las costumbres sociales de nuestro entorno, las supuestas "necesidades" de consumir...toda esa tralla nos roba la libertad e iba decir que nos "deshumaniza", pero por desgracia es algo muy humano. Pienso que la mujer está aún más influenciada por las modas y el consumismo, pero el hombre cada vez está más inmerso en esta vorágine de compras, estilos y modas. Las modas vienen impuestas por la sociedad y se convierten en costumbre. Me gusta la gente que no va a la moda, porque se la suda lo que los demás digan de él/ella. Quizás por eso mismo la gente sigue tanto las modas, porque en realidad nos importa demasiado lo que el resto opine de nosotros.
Los caprichos, sin embargo, es el hago esto por que me viene en gana. No porque quiero, ojo: tú puedes elegir acometer una acción aún a sabiendas de que no va a ser provechosa para ti en el futuro. Por poner un ejemplo facilón, tú puedes atracarte a comer en Navidades aún sabiendo que luego te va a pasar factura la báscula. En realidad no quieres engordar...pero te has dejado guiar por tus caprichos. El capricho viene como un deseo y, por tanto, hay que saber sopesarlo, analizarlo y decidir si es realmente lo que quieres. Yo últimamente me muevo demasiado por los caprichos...ya me pasarán factura en el momento oportuno, pero por ahora lo bien que me vienen, jajajaja. No, ahora fuera de bromas, es importante tener un cierto autocontrol sobre el placer instantáneo, pues éste no siempre conlleva a la felicidad, aunque si que es cierto que la felicidad en la vida se encuentra gracias a esos pequeños placeres.
Estos tres activadores o motivos para actuar son cotidianos e incluso necesarios. Pero si el individuo no es capaz de seleccionarlos y de saber cambiarlos por otros no está haciendo uso de su libertad. Hay que saber oponerse a las órdenes cuando no son justas, a las costumbres cuando resultan innecesarias en el mejor de los casos y tampoco podemos ser esclavos por satisfacer nuestros deseos de forma inmediata. La Reflexión nos descubrirá que estamos haciendo mal, que es lo que en realidad queremos, pero sólo el Valor nos moverá a cambiar la situación de nuestras vidas. El Valor es la virtud que nos diferencia y es, sin duda, lo que admiro más en las personas y lo que nos distingue a unos de otros.
Finalmente, es el uso que demos a nuestra libertad lo que va a determinar el grado de nuestra felicidad. Va todo de la mano. La Libertad es la única herramienta para ser felices. Sin ninguna duda, no todas las personas tienen la misma facilidad para ser felices, es decir, no tienen las mismas restricciones para aplicar su libertad. Pregúntaselo a cualquiera de los millones de niños que mueren cada año sin saber bien el origen de sus padecimientos. En ese sentido me considero un privilegiado, como tú, como todos vosotros. Aún así, para serte sincero, mantengo una gran lucha con mi propio yo por este tema, porque pienso que no aprovecho al máximo toda la libertad que poseo, no aprovecho las oportunidades que me brinda la vida, que me brinda la sociedad privilegiada en la que vivo y que podrá hacer muchísimo más con mi tiempo por acrecentar la felicidad de los demás y la mía propia.
Pero con todo, poseyendo toda la libertad del mundo, todos los recursos a nuestro alcance, si no podemos aplicar nuestra libertad en decidir amar nunca seremos felices. Lo que verdaderamente determina nuestra felicidad es el Amor. No conozco a nadie que sea feliz sin él. Y me refiero a la gente normal, porque quizás no todo el mundo sea de este parecer. Como no soy psicólogo, tampoco puedo afirmar categóricamente esta opinión. Me refiero a que ¿será posible que exista alguien realmente maligno, pura maldad, que disfrute, sea feliz haciendo el mal a los demás y que nunca haya amado a alguien? No tengo ni idea, aunque el tema se las trae y me parece que da mucho que hablar. Volviendo a la gente buena, sólo el que no encuentra el amor en otros seres es el que termina autodestruyéndose, en el mejor de los casos suicidándose. Y digo en el mejor, porque hay personas que en su depresión arrastran consigo a otras, convirtiéndose en auténticos muertos vivientes. A esa pobre gente se le ha agotado el valor y ha optado por otro camino más doloroso o triste. ¿Se puede decir que esa gente ha perdido su libertad? Yo creo que en algunos casos si, pero en otros sólo han perdido el valor para vivir, que me parece fundamental. Por poner un ejemplo literario, Rents, el protagonista de Trainspoting
decide apostar por la heroina en vez de por la vida. La heroina le hace feliz, mientras que la vida en si no. Es totalmente libre y por lo tanto, no podemos decir que sea un cobarde. Es demasiado complicado para analizarlo ahora.
Para terminar tengo que decir que tenemos que saber que usar nuestra libertad sobre todo con respecto al Amor, porque en ello nos jugamos la vida.
Sobre esto hablo Jean-Jacques Rousseau en su más famoso libro y con tan bonito nombre por título. Me refiero a su Emilio:
«Es la debilidad del hombre lo que le hace sociable; son nuestras comunes miserias las que inclinan nuestros corazones a la humanidad; si no fuésemos hombres, no le deberíamos nada. Todo apego es un signo de insuficiencia: si cada uno de nosotros no tuviese ninguna necesidad de los demás, ni siquiera pensaría en unirse a ellos. Así de nuestra misma deficiencia nace nuestra frágil dicha. Un ser verdaderamente feliz es un ser solitario: sólo Dios goza de una felicidad absoluta; pero ¿quién de nosotros tiene idea de cosa semejante? Si alguien imperfecto pudiese bastarse a sí mismo, ¿de qué gozaría, según nosotros? Estaría solo, sería desdichado. Yo no concibo que quien no tiene necesidad de nada pueda amar algo: y no concibo que quien no ame nada pueda ser feliz» (Jean-Jacques Rousseau, Emilio).

0 Comments:

 

© New Blogger Templates | Webtalks