"Ilusa niñapez"
Tengo la necesidad de correr, saltar, escapar,
de introducirme en un agujero negro
para no volver jamás a estos tiempos,
en que el dolor inunda a las conciencias.
Este dolor que oprime mi pecho
es una furia insoportable,
es un fuego abrasador recalcitrante
que me quema noche y día,
es una garra de acero afilada
que me esta arrancando la vida,
que divide en dos mi ser y mi corazón
¡Pero Nunca Jamás mi alma!
Querida...
...mi alma a mi no me pertenece,
por eso nunca podrá ser dividida,
ella es la dueña de lo que siento
de lo que lloro, de lo que pienso,
de mis alegrias y mis esperanzas
de la esencia que me contiene,
de lo que fui, soy y seré algún día.
Yo me debo siempre a ella
aunque de mi una partícula no quede.
Es mi madre, mi esposa y mi guía.
Aunque muera estará conmigo
¡Por siempre!
Y de esta forma puedo ser dos personas,
aunque sólo tenga medio corazón.
Porque el otro gajo me lo extirparon
para hacer zumo para los peces.
Esos peces bebieron mi caldo
sin saber que mi amor estaba en él.
Déjame que te cuente otro cuento
y muy pronto sabrás el porqué.
En lo profundo de las aguas vive una niña sirena.
Su pelo es castaño, brillante,
de un barco la preciada seda .
Sus labios son dos esponjas carnosas
que saben a fruta del paraíso.
Sus ojos son dos perlas verdes,
con los que soñaba cuando era niño.
Son pura paz y esperanza,
la luz de los pescadores perdidos
porque les iluminan hasta sus casas
como haría una madre con sus hijos.
Pero el faro que acompañaba
a estos hombres de la maruna noche fría de tormenta
desapareció con la tempestad.
Lo que al principio era todo luz y belleza
en negra oscuridad se marchitó
y muchos hombres en la mar se ahogaron
y medio corazón se me perdió.
Esas cálidas aguas del recuerdo
en que tú y yo éramos un sólo pez,
en donde jugábamos desnudos en el agua,
cuando podía besar y acariciar tu piel
y aún veía mi alma reflejada en tu mirada.
Éramos dos niños felices
que jugaban con su cubito en la arena,
añoro el cogerte de la manita
y caminar juntos por la playa.
Ese alegre recuerdo todavía
flota en la charca de mis pensamientos,
como un corcho emborrachado en vino
como una nube en el vasto cielo.
Esas cálidas aguas del recuerdo
son ahora tan frías como un río
que recién nacido de la sierra
va a parar de todas formas
a ése mar que mi corazón anhela.
Aquella triste noche de tormenta
la perla de mi corazón me robaron.
Fue aquella bella niña sirena
que como alpiste para los pájaros,
lo chafó e hizo trizas
para dar de comer a los pescados.
Pensaba que así, de esta manera,
mi sufrimiento por ella sería eterno,
pero esta herida cicatriza
y no será nada con el tiempo.
Pues quien tiene boca se equivoca,
y quien tiene corazón y ama no lo hace.
¡Pero tú teniendo ambas cosas
ni me hablabas ni me amaste!
¡Ilusa niñapez!,
¡Cuánto te equivocaste!
porque mi corazón ahora es libre
1 Comment:
Esta mierda de blog no respeta los saltos de línea. Los versos salen mezclados
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